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Nuevos cuadros patológicos derivados de la presencia de residuos en los alimentos

Autor: Doct. Sergio Canello

Resumen:

El autor reconoce, en los residuos presentes en las carnes de origen industrial, la causa de un relevante número de cuadros patológicos presentes en el perro y en el gato.

Palabras clave:

Perro, Causa primaria, Causa desencadenante, Prurito, DAPP (dermatitis alérgica a la picadura de pulga), Dermatitis, Eccema pabellón auricular, Epifora, Vómito, Diarrea, Residuos, S.P.R.A. (Síndrome de Presencia de residuos en los alimentos), Factor R (Factor residual), Alimentos procedentes de animales criados de modo industrial.

Introducción

En los últimos 20 años hemos hallado en el perro y en el gato un aumento de las patologías cutáneas y gastroentéricas, caracterizadas la una de fuerte prurito y lesiones por rascado, la otra principalmente de episodios frecuentes de vómito y diarrea que no responden a terapia. Este fenómeno nos ha inducido a poner particular atención en los historiales de los casos tratados, en el intento de identificar las causas primarias de los fenómenos descritos.
Dicha búsqueda ha permitido evidenciar inicialmente como la causa desencadenante de dichas sintomatologías, algunos alimentos de origen animal y más precisamente, en orden decreciente de incidencia, las carnes de pollo, pavo, cerdo y bovino, además de todas las comidas empaquetadas que, en medida más o menos relevante, las contengan. En un segundo análisis aparece con extrema claridad el que tales comidas hagan de simples vectores de un "factor desconocido" que parece constituir la verdadera "causa primaria" de las patologías manifestadas.
La existencia de un "factor desconocido" se justifica plenamente porque también las fuentes proteicas de origen aviario, universalmente aceptadas como hipoalergénicas y muy estimadas desde el punto de vista dietético, desempeñan un papel fundamental en las patologías citadas.
Numerosas experiencias han destacado las estrechas analogías de tales fenómenos con las intolerancias alimentarías y con la DAPP (dermatitis alérgica a la picadura de pulga): muchos alimentos verosímilmente carentes del "factor desconocido" o la sensibilización a la picadura de la pulga pueden provocar muy frecuentemente síntomas superponibles a aquellos anteriormente descritos, atribuibles al capítulo de las reacciones adversas a la comida.
El amplio capítulo de las intolerancias alimentarías reales no justifica en efecto absolutamente la impresionante casuística surgida, siendo la literatura casi acorde en imputar a fenómenos de intolerancia alimentaría no más del 10% de las dermatitis pruriginosas y de los fenómenos gastroentéricos (1). El hecho de que el suministro experimental, a los sujetos con presencia de sintomatología, de carnes frescas de la misma naturaleza de las suministradas habitualmente, pero provinentes de animales criados sin terapias farmacológicas y tratamientos químicos, y alimentados con comidas privadas de aditivos, haya provocado, en la gran mayoría de los casos, la desaparición de las manifestaciones patológicas, aporta una ulterior confirmación de que los fenómenos hallados no se puedan inscribir fácilmente entre las intolerancias alimentarías clásicas.
Se ha llegado a una verificación adicional suministrando a sujetos con presencia de la sintomatología, incluso en periodos superiores a los dos años, carne de ciervo: los síntomas han desaparecido completamente y no se han manifestado fenómenos atribuibles a una progresiva sensibilización a este alimento.

Se ha teorizado tanto que el "factor desconocido" este constituido por una o más sustancias extrañas a la composición natural de los alimentos, que ha desplazado la atención sobre las reacciones adversas debidas a la presencia en las comidas de moléculas farmacologicamente activas.

La búsqueda efectuada por nosotros ha querido verificar, en un período preliminar de observación, y sucesivamente por un período experimental basado en una dieta de privación, las relaciones existentes entre las manifestaciones clínicas descritas y una dieta a base de carnes, frescas y/o preparados, procedentes de animales criados con sistemas industriales.

Estudio preliminar

En consecuencia de la observación clínica de una posible correlación entre muchas formas de dermatitis pruriginosa, eccema o sintomatologías gastroentéricas y la alimentación, se han examinado, en el arco de 5 años, entre el 1976 y el 1980, las dietas de más de 500 perros enfermos de tal problema, Tabla Nº 1. Dado el claro predominio de carnes de origen industrial, frescas o contenidas en alimentos preparados, se ha experimentado una dieta que previera la privación total.
Sorprendentemente, además del elevado porcentaje de remisión, parcial o total, de la sintomatología, se ha notado el simultaneo retroceso de muchos cuadros patológicos que no fueron relacionados con la sintomatología observada.
Se trataba de:
- eccema del pabellón auricular, con o sin complicación de otitis purulenta;
- formas eccematosas húmedas en el cuello, espalda, lomo y cara lateral del muslo;
- granulomas de lamido en la piel del carpo o el tarso;
- lamido obsesivo de la cara dorsal del carpo;
- dermatosis del escroto;
- conjuntivitis y/o queratitis, mono o bilateral;
- inyección escleral constante;
- lagrimeo constante;
- obstrucción espástica del conducto naso-lacrimal;
- episodios repetitivos de vómito;
- abdomen agudo con estado parético de los miembros posteriores;
- gastroenteritis hemorrágica;
- diarrea crónica;
- fermentación intestinal anormal y flatulencia;
- llenado periódico de los sacos anales;
- abscesos y fistulización de las glándulas perineales;
- episodios convulsivos con frecuencia variable;
- piodermatitis interdigital y del mentón
(La descripción pormenorizada de los fenómenos enumerados se detalla a lo largo del trabajo).

Tabla 1
Consumo de carnes de origen industrial, frescas y / o preparadas, en los 507 perros, afectos de dermatitis pruriginosa y/o trastornos gastroentéricos, sujetos a investigación cognoscitivo preliminar

 
Directo (1)
Indirecto (2)
Mixto (3)
N. sujetos
N. sujetos
N. sujetos
Total
Consumo ocasional
29
17
25
71
Consumo frecuente
156
103
114
373
Consumo cotidiano
41
15
7
63

Total
226
135
146
507


(1) consumo de carne, huesos y menudillos frescos;
(2) consumo de alimentos preparados que, en porcentual variable, contuvieran carnes, menudillos o huesos;
(3) consumo mixto de alimentos preparados y carnes frescas.

En base a los resultados del estudio preliminar, que confirmó una relación entre determinadas patologías y la alimentación, han sido examinados, en el arco de tiempo comprendido entre el 1980 y el 1993, un total de 1312 perros que presentaron uno o más cuadros patológicos de los anteriormente descritos.
Para cada caso en particular han sido recogidas informaciones sobre edad, tipo de vida, características y costumbres alimenticias, presencia de ecto o endoparásitos y eventualmente otras patologías concomitantes. Excluidas, por exámenes de laboratorio, las más probables causas concomitantes (DAPP, micosis, sarna, alergias de contacto, infestaciones intestinales, filariasis y otras), los sujetos han sido sometidos a una dieta de privación.

Esquema de intervención
Todos los sujetos seleccionados han sido alimentados exclusivamente por un período mínimo de 15 días con una dieta de privación compuesta por arroz, aceite vegetal, hortalizas y pescado de alta mar (oceánico), merluza y pescadilla.
A los 7º y 14º días del inicio de la dieta se efectuaron las visitas de control: en caso de que la sintomatología quedara inalterada, la dieta fue suspendida y se investigaron otras causas, mientras que en los casos de atenuación de los síntomas la dieta se continuo por otros 14 días, observándose de ello estos resultados finales, (Tabla 2).

Patología en curso
Remisión total
Remisión parcial
Persistencia
a 7 días
a 14 días
a 28 días
Sujetos n.
Sujetos n.
Sujetos n.
Prurito sin causa
351
163
156
411
271
Descamación
208
238
338
303
151
Dermatitis dorso-lumbar
216
184
142
251
177
Eccema húmedo
91
103
105
138
78
Eccema del pabellón
48
63
65
122
66
Granuloma de lamido
-
1
8
12
22
Vomito recurrente
108
35
3
78
151
Gastroenteritis hemorrágica *
335
-
-
-
67
Abdomen agudo con paresia de las Extremidades post.
43
-
-
-
12
Meteorismo y flatulencia
322
38
-
351
116
Diarrea crónica
323
12
1
211
278
Epifora
411
121
32
277
179
Conjuntivitis
178
164
71
430
299
Fotofobia periódica*
22
8
1
4
1
Queratitis
22
8
16
33
38
Episodios convulsivos recurrentes *
3
-
18
28
103
Llenado periódico de los sacos anales*
-
-
12
2
23
Totali: **
2381
1138
368
2651
2032
* Han sido considerados estadísticamente positivos los casos que no han tenido reincidencia en arco de 12 meses.
* * Los totales resultan superiores a los sujetos seleccionados ya que muchos animales presentaron al mismo tiempo más de un síntoma .

Prueba de reintroducción
En 850 sujetos en los que fue observada la desaparición total de la sintomatología como consecuencia del cambio de dieta, como contraprueba, se les ha vuelto a suministrar, uno a la vez y distanciados de 15 días, los alimentos eliminados, haciendo particular atención a todos aquellos de origen cárnico y verificando los tiempos y modos de la eventual reaparición de los síntomas, Tabla 3.


Tabla 3


 
Tiempos de reaparición de los síntomas después de la reintroducción del alimento
horas
Patología en curso:
0-2
2-12
12-24
24-72
Más de 72
Total
Prurito sin-causa
521
92
19
11
-
643
Descamación
-
-
-
78
698
776
Dermatitis dorso-lumbar
38
89
155
181
76
539
Eccema húmedo
38
68
16
3
-
125
Eritema del pabellón
46
67
13
11
-
137
Granuloma de lamido
-
-
-
-
3
3
Vomito recurrente
44
71
13
4
-
132
Gastroenteritis hemorrágica
-
-
-
1
7
8
Abdomen agudo con paresia de los miembros post.
-
-
1
1
7
9
Meteorismo y flatulencia
-
71
102
102
61
336
Diarrea crónica
12
21
23
61
198
315
Epifora
68
81
158
201
13
521
Conjuntivitis
-
1
21
137
201
360
Fotofobia periódica
1
5
4
2
-
12
Queratitis
-
-
-
1
19
20
Episodios convulsivos recurrentes
-
2
-
1
5
8
Llenado periódico de los sacos anales
-
-
-
-
7
7
Total:
768
568
525
795
1295

Resultados

El estudio preliminar, la dieta de privación y las pruebas de reintroducción han evidenciado una relación causal directa entre determinadas patologías y la presencia, en la dieta, de carnes de origen industrial.
La observación de que un régimen basado en carnes de animales de "cría biológica" no determina la aparición de patologías análogas deja suponer que la causa de tales fenómenos se tiene que imputar a sustancias extrañas a la composición natural de las carnes.
En el curso de la disertación llamaremos estas sustancias extrañas "Factor R", Factor residual.

Descripción analítica de los cuadros patológicos observados

Los cuadros patológicos que describimos han manifestado, en los años, una constante tendencia al empeoramiento y a la afectación de un siempre mayor número de sujetos.
Hasta hace unos años resultaron en efecto afectados exclusivamente animales adultos y la patología tuvo una evolución bastante lenta. Últimamente, en cambio, se ha asistido:
1° - a la implicación también de los cachorros;
2° - a un siempre menor tiempo de latencia entre el consumo de los alimentos imputados y la aparición de la prurito y las lesiones de rascado y/o del vómito y diarrea;
3° - a la aparición de un acompañamiento de síntomas, tan importante, que podemos hablar de un síndrome real al que llamaremos "Síndrome de presencia de residuos en los alimentos", S.P.R.A,

Síndrome de Presencia de residuos en los alimentos (S.P.R.A)

Por "síndrome de presencia de residuos en los alimentos", S.P.R.A, se entenderá el cortejo de síntomas que se desarrollan en un sujeto sensible después de la ingesta de alimentos que contengan moléculas farmacologicamente activas; tales síntomas se manifiestan principalmente en: el aparato cutáneo, el gastroentérico y en el ojo.
La afectación de órganos diferentes sólo ocurre en situaciones menos frecuentes, que se describirán sucesivamente.
Los síntomas pueden aparecer solos o asociados entre ellos en las combinaciones más variadas.

El síndrome en el gato será descrito en un trabajo posterior por cuanto este animal presenta en parte un cuadro sintomático bastante diferente y superponible solo en parte al del perro.

Descripción del S.P.R.A en el perro

El S.P.R.A presenta una fase prodrómica, una fase aguda y una fase crónica

Fase prodrómica en el perro
El sujeto afectado presenta en un primer momento una fase de "sensibilización", cuyo único síntoma es un prurito sin causa aparente, localizado en regiones bien definidas y delimitadas, (grupa y lados del cuello) inicialmente, pero que tiende a extenderse al pabellón auricular, a las axilas y a la parte ventral del abdomen. Igualmente frecuente es la aparición, desde las primeras fases, de un fuerte epifora, mono o bilateral, descamación cutánea, caspa y congestión conjuntival. En los cachorros la sensibilización también puede establecerse en tiempos breves, (aun a solo dos o tres días del destete es común encontrarse con sujetos que ya presenta una notable prurito sin causa aparente, sobre todo en el cuello). Están afectados en todo caso sujetos de todas las edades y no es infrecuente observar sujetos ancianos o viejos que se sensibilizan de repente.

Forma aguda en el perro
En los sujetos previamente sensibilizados la sintomatología se manifiesta muy rápidamente: los tiempos de latencia varían en efecto de pocos minutos a un máximo de 12 horas. Tal cuadro presenta por lo tanto estrechas analogías con fenómenos típicamente alérgicos.

Los sujetos pueden presentar, después de un tiempo medio de latencia de una hora después de la ingestión del alimento, la manifestación repentina de:
- fuerte prurito y enrojecimiento de los pabellones auriculares;
- fuerte prurito e irritación en la zona dorso-lumbar y sólo prurito en la zona del cuello *;
- una forma eczematosa húmeda, idéntica al Hot spot y generalmente bien delimitada y localizada en el cuello, la espalda, la grupa o en la cara externa del muslo; tal lesión, caracterizada por prurito intenso y consiguientes lesiones de auto rascado, inicialmente característica del período veraniego, se presentan cada vez más frecuentemente en todas las estaciones. En algunas razas (perro de lanas, cocker) tal forma también se manifiesta en la región de la mejilla;
- grave conjuntivitis mono lateral, frecuentemente también con afectación de la córnea, que puede ulcerar o hasta destrozarse como consecuencia del auto rascado, con el consiguiente vaciado de la cámara anterior *;
- conjuntivitis y lagrimeo bilateral con fotofobia como síntoma peculiar: tal forma afecta casi exclusivamente a los perros de pequeña talla;
- grave dermatitis escrotal bien localizada de evolución benigna; con presencia de fuerte dolor, el perro tiende a lamerse con extrema precaución y presenta evidentes dificultades a tumbarse *;
- abdomen agudo con paresia de los miembros posteriores, borborigmos y flatulencias, de evolución benigna, con resolución del cuadro en un máximo de 2 o 3 días.
- episodios repetidos de vómito;
- gastroenteritis hemorrágica caracterizada por la presencia de sangre rojo vivo sobre todo en las heces, sin fiebre o de módica intensidad, 39-39.5°C y buen estado general, sin particular abatimiento de los sentidos;
- episodios convulsivos *.

Los animales, en ausencia de ulteriores ingestas de comida, manifiestan la sintomatología por unos 4-5 días, mientras que los sujetos particularmente sensibles por 25-30 días.

*(En los casos señalados con asterisco es frecuente el cronicismo de los fenómenos descritos).

La forma crónica del S.P.R.A se puede subdividir esquemáticamente en:
A, Forma crónica
B, Forma crónica evolutiva.

Forma crónica en el perro
En la forma crónica muchos de los síntomas ya descritos en la forma aguda tienden a persistir en el tiempo sin relevantes variaciones de intensidad.

Piel y anejos:
- opacidad y aspereza del manto, (a);
- prurito "sine materia" en las regiones del cuello;
- prurito "sine materia" en la cara volar del pie, en particular la anterior, (esta localización es más frecuente en el perro de lanas y en las razas enanas);
- prurito y eritema en uno o en ambos pabellones auriculares; (la patología del pabellón y del canal auricular, que se presenta con calor, rubor, inflamación, seborrea, descamación y fuerte prurito se observa cada vez con mayor frecuencia y es tan característica que se debe asumir, junto a la prurito al cuello y de la grupa, como signos patognomónicos del S.P.R.A, *;
- prurito y eritema en la región axilar;
- prurito y eritema en la región ventral del abdomen con aparición de pápulas y/o pústulas;
- prurito en la región dorso-lumbar acompañada de descamación, alopecia y lesiones de auto rascado;
- piel maloliente;
- piodermitis interdigital y en las callosidades cutáneas con posible afectación de la región del mentón.
A la misma etiología hay que imputar la mayor parte de los pequeños granulomas de lamido, 6, 7, 8, 9, 14, también clasificados como "dermatosis psicógena"(13, generalmente localizados sobre la parte distal de la cara anterior de un miembro, que no tienden a la curación espontánea;

Aparato gastroentérico:
- frecuentes episodios de vómito en ayunas y deseo anormal de ingerir hierba (b);
- frecuentes episodios de diarrea, generalmente de consistencia grumulosa;
- tendencia a una gran fermentación intestinal y flatulencia;
- diarrea crónico a febril;

Ojo:
- epifora casi constante, con moderada afectación conjuntival (c);


Sacos anales:
- tendencia periódica a su inflamación con contenido claramente más denso y pegajoso que el normal, impidiendo el vaciado cíclico espontáneo, con la consiguiente formación de abscesos recurrentes que fistulizan;

Sistema nervioso:
- aparición de ataques epileptiformes que pueden presentar frecuencia variable;

Estado emotivo:
- actitud deprimida y cansada con escasa propensión a la socialización y al juego.

La intensidad ya sea del prurito que de los otros síntomas, con empeoramientos periódicos frecuentemente muy precisos y su permanencia en el tiempo están relacionados obviamente a la presencia en los alimentos del "factor R", como así mismo, dada la extrema brevedad del tiempo de latencia, al horario de las comidas.

(a) En los sujetos en fase crónica el pelo tiende a mantener su brillantez por un tiempo muy breve después del lavado; en cambio el animal con buena salud recobra rápidamente y sin necesidad de ningún trato un tacto suave y también un aspecto lustroso después de haberse enlodado abundantemente.
(b) Aumenta constantemente el número de los sujetos que buscan casi cotidianamente hierba para "ingerir": el fenómeno, debido a su frecuencia, es cada vez más considerado un acto fisiológico por muchos colegas, mientras que en realidad un sujeto en plena salud muy raramente ingiere hierba.
(c) Análogamente al deseo de hierba, la constante secreción ocular de muchos sujetos a menudo se considera un fenómeno para fisiológico: no obstante la desaparición en muchos sujetos como consecuencia de la variación de la dieta indica que tal secreción también representa un real "canal de descarga" del organismo. También en las razas braquicéfalas, sea caninas o felinas, a pesar de las evidentes implicaciones anatómico-funcionales, las secreciones oculares están muy influenciadas por la dieta.


Forma crónica evolutiva en el perro
En la forma crónica evolutiva se evidencian:

Piel y anejos:
- progresivo empeoramiento del estado de la capa con pelo opaco, seco y casposo, extensión de las lesiones a toda la espalda, al abdomen y a los miembros con alopecia difusa, prurito casi constante, aunque menos intenso que en las fases agudas y aparición de eccemas costrosos húmedos, hiperqueratosis, liquenificacion, grave seborrea y piodermitis;
- mal olor característico;
- dermatosis del escroto (6) 7, 8, 9, con progresiva hiperqueratosis, liquenificacion, coloración rojo ladrillo; el importante dolor de la primera fase tiende a disminuir hasta casi desaparecer;
- otitis crónica con hiperqueratosis del pabellón y el conducto; en las fases más avanzadas la otitis se hace purulenta y prácticamente resistente a cualquiera terapia;

Ojo:
- conjuntivitis crónico-purulenta y posible blefaritis concomitante.

Se puede notar como los diferentes cuadros del síndrome son todos bien conocidos y esmeradamente descritos individualmente Dermatitis pruriginosa (13 Pág.115); dermatitis alérgica de picaduras de pulga (2, 3, 4, 5, Pág. 116); (10 Pág.466); (13 Pág.118-2146); otitis eczematosa; dermatitis atópica (6, 7, 8, 9 Pág.118); (10 Pág.470); (13 Pág.2141); Granuloma de lamido (6, 7, 8, 9, Pág.120); (13 Pág.118); dermatitis alérgica facial, (10 Pág.456); dermatitis piotraumática, "hot spot", (15); dermatosis del escroto (2, 3, 4, 5, Pág.362); alergias alimenticias, (13 Pág.2140); (14 Pág.205); gingivitis, (14 Pág.216); (10 Pág.901); gastroenteritis hemorrágica, (13 Pág.1319); diarrea crónica, (13 Pág.1320); epilepsia idiopática, (13 Pág.89), sin que sin embargo haya sido reconocida nunca una etiología común.

Hay que destacar, además, como el concepto de síndrome se origina de la observación de la sintomatología cutánea acompañada por prurito inducida por determinados alimentos: en efecto en gran parte los demás cuadros sintomáticos descritos sólo han sido relacionados a la misma etiología gracias a la observación de su sistemática desaparición durante la aplicación de la dieta prescrita por las susodichas dermatitis. Otros aspectos del S.P.R.A han sido descubiertos sospechando, por extensión, una etiología análoga de patologías no directamente asociables a la alimentación, (por ejemplo, algunos tipos de fenómenos convulsivos).

Etiopatogenesis
Se ha demostrado que la etiopatogenesis del S.P.R.A es alimenticia, puesto que una adecuada variación de la dieta puede inducir, sin el auxilio de alguna otra terapia, a la remisión definitiva de la sintomatología.
Como se ha dicho en la introducción, es verosímil que los alimentos hagan de simples vectores de un factor desconocido, verdadera causa primaria del S.P.R.A.
Este factor desconocido ha estado identificado, con razonable probabilidad, gracias a algunas sencillas observaciones, por la presencia de sustancias farmacologicamente activas en aquellos alimentos de origen animal que provienen de ganadería industrial (intensiva).
Alimentos análogos, procedentes de animales criados de modo tradicional "biológico" (extensivo) no provocan en efecto el S.P.R.A en los mismos sujetos.
Una última confirmación, como ya se ha señalado en la introducción, es la remisión de la sintomatología en los perros alimentados con carne de ciervo, alimento completamente natural y carente de aditivos químicos.
El reconocido carácter hipoalergénico de la carne de carnero, que ofrece un análogo resultado, se debería también a la ausencia de residuos químicos, probablemente porque todavía no resulta económicamente interesante tratar farmacologicamente a estos animales.
Sólo con rigurosas investigaciones se podrá identificar la sustancia que se comporta como un verdadero "mínimo común denominador"; en hipótesis se puede acusar a los auxinicos y antibióticos con motivo de su presencia constante en casi todos los piensos compuestos utilizados en zootecnia.
El candidato más probable podría ser la oxitetraciclina o algunos de sus metabolitos; este antibiótico ha sido en efecto suministrado abundantemente por más de veinte años ya sea como auxinico que en la profilaxis y en la terapia de todos los animales de cría intensiva.
Y es muy probable que la cantidad de "Factor R" en las carnes sea proporcional a el respeto, mayor o menor, de los tiempos de carencia en el suministro de los diversos fármacos antes del sacrificio; he aquí quizás la explicación de la extrema variabilidad de frecuencias y gravedad del síndrome en países diferentes y hasta en regiones diferentes de la misma nación. Tampoco hay, desde luego, que subvalorar el difuso empleo de cadáveres de animales tratados hasta el último momento con antibióticos y auxinicos para fabricar harinas de carne, práctica que contribuye a fomentar un progresivo aumento de la cantidad de residuos.
Es probable en todo caso que el síndrome, refiriéndose a fenómenos de reacción adversa a la comida, también se desarrolla en presencia de cantidades de "Factor R" aparentemente insignificantes.
En base a nuestros conocimientos actuales los alimentos que pueden contener el "Factor R" son:
- todas las carnes de animales que no sean alimentados con nutrientes naturales;
- todos los alimentos que de algún modo contengan tejidos de tales animales, (tabla 4).

 


Tabla 4
Presencia del" Factor R" en los diversos alimentos

 
Ausente
Dudosa
Variable
Baja
Media
Elevada
Elevadísima
Cordero
x
Caballo
x
Conejo
x
Cerdo
x
Novillo
x
Carnero
x
Pollo
x
Pavo
x
Becerro
x
Extracto de carne (caldo)
x
Cereales
x
Pan
x
Cereales soplados
x
Leche
x
Huevos
x
Manteca
x
Quesos
x
Pescado de mar
x
Pescado de piscifactoría
x
Hortalizas
x
Fruta
x
Grasas vegetales
x


* La presencia del" Factor R" en las carnes equinas oscila entre ausente y elevada según la procedencia del animal: el simple y aparentemente breve "acabado" al que son sometidos de costumbre tales animales a su llegada a Italia, parece comprometer la "pureza" de las carnes. También las carnes de los caballos deportivos sacrificados al final de su vida deportiva o por patologías que impidan su funcionalidad padecen de la misma problemática.

Presencia del factor" R" en los diversos tejidos
El progreso de las investigaciones ha permitido clasificar, en base a la respuesta del organismo, el grado de fijación de los residuos en los diversos tejidos.

Ha sido en efecto determinado clínicamente que el tejido adiposo y el óseo actúan como auténticos depósitos de "Factor R": la consecuencia es que los alimentos que contienen en mayor medida tales tejidos resultan ser los que desencadenan con mayor frecuencia una sintomatología importante.
Los tejidos en que se observa clínicamente menor acumulación del "Factor R" son las entrañas, en particular el pulmón y el bazo, (tabla 5).
La aparición del síndrome en animales que no son alimentados, aparentemente, con carne o sus derivados, podría ser explicada por el casi universal empleo de harinas de hueso y/o de grasas animales, manteca y tocino, en los alimentos preparados. Las grasas, por ejemplo, se añaden para aumentar la palatabilidad de alimentos no particularmente agradables, copos, hortalizas liofilizadas, harinas, etc...

Es en todo caso posible que otras sustancias u otros metabolitos sean responsables de la aparición del S.P.R.A..

Tabla 5
Presencia del "Factor R" en los diversos tejidos

 
Baja
Media
Elevada
Grasa
x
Músculo
x
Hueso
x
Piel
x
Entrañas
x

Tiempo de permanencia del "Factor R" en el organismo
Numerosas observaciones clínicas han permitido verificar el tiempo de permanencia del "Factor R" en el organismo: una única ingesta de un alimento continente este factor desencadena en el sujeto aparentes reacciones que permanecen por un tiempo variable entre los 4-5 y los 25 días, en relación verosímilmente mayor a la sensibilidad individual que a la cuantidad de "Factor R" presente en el alimento.

Factores que influencian la aparición del S.P.R.A.
En los numerosos casos clínicos seguidos por nosotros en el curso de los últimos 15 años no han sido observadas diferencias significativas respecto al sexo y a la talla, mientras que efectivamente se ha notado una mayor predisposición a la aparición de problemas en los sujetos sedentarios, en los de pelo largo y en los que viven en casa.

La aparición del S.P.R.A esta en todo caso estrechamente relacionado a los siguientes factores:
- presencia efectiva de residuos: obviamente no todos los alimentos responsables contienen sistemáticamente residuos;
- sensibilidad individual: sujetos diferentes que se alimentan con los mismos alimentos pueden desarrollar en mayor o menor mesura el S.P.R.A según el propio grado de sensibilidad. En todo caso, en la gran mayoría de los sujetos la sintomatología se manifiesta más o menos marcada en al menos uno de los órganos problemáticos (más débiles);
- residencia: los sujetos que viven en zonas de menor actuación industrial resultan menos afectados por el síndrome;
- entorno: los sujetos que viven al aire libre están afectados en menor grado por el S.P.R.A;
- actividad física: los sujetos con buena actividad son claramente menos sensibles por el síndrome;
- estación: la estación veraniega influencia claramente la intensidad del S.P.R.A amplificando toda la sintomatología presente. La causa se debe buscar con mucha probabilidad, en los fenómenos alérgicos estacionales de otro tipo: la sensibilización respecto a cualquier tipo de alergógeno parece contribuir a la acentuación del nivel de hipersensibilidad general del sujeto;
- parásitos: los ectoparásitos, en particular las pulgas, influencian sólo parcialmente el cuadro * *;

La cantidad de alimento no es significativa: el síndrome también se desarrolla como consecuencia de la ingestión de modestas cantidades de alimento.

* * Un dato significativo surgido de nuestras investigaciones es el redimensionami